viernes, 3 de julio de 2009

Catálogo



“Aquel que descubra el arte, jamás volverá a estar solo.”
V. Van Gogh



Cuando uno dibuja, escribe, cincela por primera vez, no conoce el porqué. Es semejante el acto de comer: se hace impulsivamente y por pura necesidad. A medida que crece, experimenta otros sabores y va aprendiendo a diversificar su alimentación. Con el arte ocurre lo mismo: no es algo que uno elija pero, una vez hallado, requiere de constante cultivo. “La técnica libera la expresión”, solía decir Picasso; la expresión es la huella que el artista dejará plasmada en la historia, por la cual será recordado y reconocido debidamente, más tarde que temprano; la técnica, es lo que toma de los maestros, herramienta que le provee el poder y la experiencia más cabal de lo que llamamos albedrío.
Al transcurrir los años, arribamos a la cuenta de que los genios de antaño conviven en el taller con los compañeros de exploraciones, siendo uno su discípulo o su par, meras cuestiones temporales. Y en el papel se mixturan líneas de unos, lecciones de otros, tonalidades prestadas, materiales enigmáticos, texturas sorprendentes que emanan del espíritu ya experto de ese hombre que crea; presencias preciosas, incesables e inasibles, indomables como la pluma que las renueva. El artista ve lograda su obra cuando, habiendo tomado algo de cada cual, consigue un estilo irrepetible.
Salidos de ese estudio erigido en tintas donde duermen los espectros predecesores, los cuadros que hoy nos trae Canelo son capaces de provocar sensaciones inconmensurables, porque escarban el fondo de la retina expectante llamando a la vigilia imágenes entumecidas por el tiempo. Laten en sus trazos remembranzas ineludibles, diálogos de aprendiz, charlas entrañables de café. Emergen rostros paradigmáticos, espejos de la memoria. Allí mutan en inmortales todos los personajes excelsos que acompaña el tramo vital del artista, y que acaban por habitarlo.
Nunca el pintor se despoja ni de su arte, ni de sus maestros. Ambos, son Fantasmas para siempre.

Virginia Beccaría





No hay comentarios: